Los juegos de pelea tienen origen en las salas de arcade de la década de 1980 y son uno de los géneros fundacionales de la industria. Desde los comienzos, de la mano de Karate Champ (1984) y Mat Mania (1985), hasta los titanes modernos, como Street Fighter y Mortal Kombat, el concepto básico no ha cambiado.
Con una selección de personajes únicos, los jugadores deberán competir en una serie de combates uno contra uno con el objetivo de reducir a cero los puntos de vida del oponente antes de que se acabe el tiempo. Estos juegos suelen desarrollarse en una arena de combate horizontal en 2D, y los jugadores intercambian golpes con sus oponentes e intentan sacar ventaja del posicionamiento, las combinaciones, los bloqueos y los ataques especiales.
La complejidad de los juegos de pelea aumentó muchísimo con el tiempo, y ahora el género se ha convertido en una subcultura con jerga propia, competencias presenciales y jugadores que se han hecho sumamente famosos.